martes 20 de mayo de 2008

Bigotillo. José María Aznar.



Veo a José María Aznar por la tele. Un aprediz de brujo que no tira ni los velones ni la toalla. Como siempre, se dedica a sus cosas personales: el ego. Un aprendiz de brujo bufo. Me llama la atención que cada vez tenga el pelo de la cabeza más largo y entintado en castañón, mientras que ese bigote cada vez más ralo, es ya casi absolutamente blanco. Las canas no engañan.

Ese choque tiene que petar. La máscara de la impostura se le cae. Esto ya no tiene remedio, es pura biología. O se empieza a dejar el bigote largo, como cualquiera de nuestros autócratas del pasado, o dejará de ser telegénico.

Creo que él es consciente de este desarreglo capilar, pero con estos vocacionales dictadores astutos, taimados y celebradores del culto a su personalidad, nunca se sabe.

Creo que como no sea por vías antidemocráticas, el personaje del "había armas de destrución masiva en Iraq" va por una deriva delirante.. Teníamos un problema, y lo hemos solucionado. Ya, tralarará. Aznar se da pote a chispazos. No podrá volver al ordeno y mando.

Claro que teniendo en cuenta la experiencia de su antecesor, Franco, este otro tío, Aznar, va estar siempre ahí, dando el coñazo. De hecho, la FAES es una fundación creada a mayor gloria de Aznar. Para mí que el particular guirigay del PP se va resolver fatal para el PP. Estoy optimista. Una tontería.

Besos para Stultifer. Gracias por acercarte. Muchas gracias, jardinero, por el gusto que has tenido: tantos niños en el corro, a mí sólo me has cogido.

Salud

lunes 19 de mayo de 2008

Un gitano mohicano. Fernando Alvarez-Ude



Mondo lirondo.¡Qué sugerente paisaje de calvas a go-go! Mi amigo Doc, en compañía de la “experience” Alma de Mujer Muerta, interpreta un blues que entronca con aquellos tiempos en los que fue deportado por el régimen franquista a la Universidad de Cádiz. Forever Jibias. Ellas gritan que fue un generoso compañero de viaje. El sabe que con ser sólo un tonto útil era suficiente para sentirse amado. Las ganas de callar nunca le sobraron. Gallo liberal que del cante hace acopio, algo tiene en el fonendoscopio.

Brillan las calvas, de cerca y a lo lejos, el blues gime porque en el cuarto de las escobas del hospital hay ruido de fondo de escalas pentatónicas, porque otros mulos pueden estar dando coces en mi establo. El origen del blues: "She´s Gone". Me lo dijo hace muchos años, cara a cara y sin bajar la ceja, el gran bluesman Memphis Slim. El blues redime a mi amigo Fernando, siempre triunfando. Ese quejío tan del sur del barrio de Retiro viene de lo más profundo del hematocrito. Lo digo porque lo sé, lo digo por experiencia: si no te gusta el arroz, a qué coño vas a Valencia. Salud, galeno.

sábado 10 de mayo de 2008

Una cita con la libertad. Yves Montand



Guapo, seductor, cantante con carisma, actor de glamour realista, amante de estrellas, luchador por la libertad… Yves Montand es icono de la canción francesa, también de la izquierda nacida de la derrota del nazismo. Hijo de una familia italiana que había llegado a Marsella huyendo del fascismo, Yves encontró su primer trabajo como estibador en los muelles del puerto. También fue barbero.

Este doble cedé ofrece una completa retrospectiva de su obra discográfica. En el arranque, dos hitos: el que da título al álbum, “Le temps des cerises”, canción compuesta en 1869 por Jean-Baptiste Clement y Antoine Renard, y que fue adoptada como himno por la Comuna de Paris; y “Le Chant de la Liberation”, que comienza con el amenazante sonido de la botas militares y continúa con el canto de los partisanos.

Entre el existencialismo y el musi-hall; Yves Montand desarrolló un estilo muy eficaz, tremendamente popular. Entre sus autores preferidos, Jacques Prévert y Joseph Kosma. Acentos de la poliédrica personalidad de Yves son “Les Saltimbanquis”, con letra del poeta Guillaume Apollinaire, y “Dans les Plaines du Far-West”, cabalgada hacia las lejanas praderas. Un hombre de una pieza.

Datos.
Nacido Ivo Livi, en 1921, en Monsummano Alto, Italia. Sus amoríos con Edith Piaff en 1943 empujaron una carrera prometedora. Estuvo emparejado con la actriz Simone Signoret, y liado con Marilyn Monroe. Comunista crítico con el estalinismo, Yves fue sólida estrella del cine político. Un militante solidario contra el franquismo.


Publicado en Público

Humo canalla. Melingo




Daniel Melingo –compositor, cantante y multiinstrumentista- llega al tango desde la experimentación musical. En “Maldito Tango” queda plasmado un arrullo de doble filo: el humo de la tragedia y el humor. Artista en la cincuentena que vivió en la inquieta escena del rock argentino de los 80, Melingo se ha lanzado en este último tramo de su carrera a una inmersión en el tango de romántica punzada. Una modernidad que comparte planteamientos estéticos capaces de aunar espíritus tan singulares como “Polaco” Goyeneche, Tom Waits o Nick Cave.

El destilado de estas piezas es tan original que Melingo parece haberse vuelto loco desde el tango hacia otros deslumbramientos, cuando el camino es exactamente el inverso. Tango canalla y malevo, voz herida de desdichas, un tipo que se siente maldito en una piel de la que no puede escapar. El nombre de la banda, Los Ramones del Tango, da cuenta de un caminar canallita que queda lejos de los suburbios historicistas. Poemas rescatados de absolutos grandes del género: Carlos de la Púa, Dante Linyera, Enrique Cadícamo, Celedonio Flores…

Artista
Fue instrumentista con Milton Nascimento. Músico decisivo en bandas del rock argentino como Los Twist o Los Abuelos de la Nada, Melingo se puso al frente en España durante los años 90 del grupo de pop experimental Lions In Love. El ramalazo tanguero descubre a un intérprete y autor catártico, sorprendente, muy creíble.

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¡Viva las cadenas!. Matilde Coral. Rancapino. Chano Lobato





















Fernando VII
El Rey Felón


Bicentenario de la derrota
Los “patriotas” españoles se levantaron en defensa de un régimen que hizo desaparecer la prensa libre, las diputaciones y los ayuntamientos; un régimen que cerró Universidades, que restableció los gremios y, como no podía ser menos, devolvió a la Iglesia las propiedades anteriormente confiscadas.
Agustín Mora (Para Kaos en la Red) [09.05.2008 03:06]



Este mes de mayo está siendo muy prolífico en conmemoraciones y recordatorios de sucesos que marcaron muy profundamente la historia y la evolución del pensamiento político en España. Me estoy refiriendo al Bicentenario de la Guerra de la Independencia y al mayo del 68, que ahora cumple 40 años.
Pero vamos a dejar a un lado ese mes de mayo del 68 para centrarnos, brevemente, en aquél famoso 2 de mayo de 1808.

Se ha presentado esta fecha como la que da lugar al “heroico y espontáneo” levantamiento popular contra la “invasión pactada” de los franceses (por entonces “aliados” de España) que comenzó en 1807 con la firma del Tratado de Fontainebleau entre Napoleón y el valido de Carlos IV, Godoy.

Como no podía ser de otra manera, este patriotero pasaje de la historia de España, como muchos otros, también está escrito con los torcidos renglones de la manipulación al servicio de unos intereses políticos que, aún en nuestros días, siguen vigentes.

Basta con comprobar la desvergonzada exaltación nacionalista que la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre -con la “regia” complicidad de la Familia Real así como del Presidente del Gobierno, Zapatero- realizó el pasado 2 de mayo en esta Comunidad, olvidando intencionadamente (¿o es que su aristocrática memoria no da para más?) que junto con Madrid, catalanes, aragoneses, andaluces, castellanos, etc. también se enfrentaron al ejército francés.

Se está conmemorando (y sobre esto se pasa de puntillas) un levantamiento protagonizado por la mayoría de un pueblo analfabeto y fácil de convencer; un pueblo sumido en una pandemia de abandono, pobreza y miseria que fue atizado por la, como siempre, todopoderosa Iglesia, aristócratas, caciques y terratenientes que veían peligrar sus privilegios por culpa de los nuevos aires que traían los “gabachos” heredados de la Ilustración, la Revolución Francesa y la Revolución Industrial. Esta capa de “patriotas” arengó al pueblo humilde convenciéndoles de que la Patria estaba en peligro y había que defenderla. Evidentemente no podían decir que lo que realmente estaba en peligro eran sus propios intereses.

La “invasión pactada” de Napoleón se escribe con nombre de Monarquía (como se escriben casi todas las desgracias que han sacudido al país). Un Carlos IV –lujosamente instalado en Francia- que abdica ante el emperador francés a favor de su hijo, Fernando VII, el “Rey Felón”, a cambio de una “miserable” pensión de 30 millones de reales anuales y un Fernando VII que, como primer caso en la historia de las felonías monárquicas, destrona a su padre (¿por qué se me vendrá ahora a la memoria el caso de Juan de Borbón, Conde de Barcelona, y su hijo, el actual rey Juan Carlos?).

Pocos historiadores (y mucho menos si son del rigor de Ricardo de la Cierva) han hablado de lo que subyacía en las entrañas de aquella “Guerra de Independencia”. Por ejemplo el modelo político, económico y social. Los defensores del “Rey Felón” y el pueblo manipulado defendían una monarquía absolutista, oligárquica y feudal que, cuando se instaló, las primeras medidas que tomó fue anular toda la obra de las Cortes de Cádiz, perseguir a los liberales y afrancesados que veían en los franceses todas las ventajas derivadas de, -como decíamos antes- la Revolución Francesa y, por ende, la modernización del país.

Los “patriotas” españoles se levantaron en defensa de un régimen que hizo desaparecer la prensa libre, las diputaciones y los ayuntamientos; un régimen que cerró Universidades, que restableció los gremios y, como no podía ser menos, devolvió a la Iglesia las propiedades anteriormente confiscadas.

Esta Guerra se contempla como una “gesta heroica” cuando se da la paradoja de que quien realmente perdió no fue Napoleón únicamente, sino los “héroes” del pueblo trabajador y campesino que sufría, por ejemplo, una altísima tasa de mortalidad infantil (un 200 por mil) y donde la esperanza de vida no superaba los 35 años.

Estamos, pues, conmemorando una “independencia” que dejó al pueblo español (no se incluye a la burguesía, caciques, terratenientes y clero) más dependiente e indefenso como consecuencia del rigor absolutista que, pasando por la famosa “Década Ominosa” (1823-1833), llega incluso hasta nuestros días, exceptuando el breve paréntesis de la II República.

Y esto es así porque aquella España que se liberó de la Ilustración de los “gabachos”, cayó en el oscurantismo de regímenes sátrapas y guerreristas. Tal sucedió con la sucesora de Fernando VII, Isabel II y su Guerra Carlista; Alfonso XIII y su Guerra del Rif o del apoyo a la Dictadura de Primo de Rivera que duró prácticamente hasta la proclamación de la II República en 1931.

Aquel absolutismo, con el paso del tiempo, va adoptando otras formas de ejercer el poder menos palaciegas o cortesanas pero más efectivas en cuanto a represión, retroceso económico, social y cultural, etc.

El africanista Franco, en un sangriento Golpe de Estado, derroca la República y se mantiene a sangre, fuego, cárceles y exilio durante cuatro “Décadas Ominosas”. Muerto el dictador, España vuelve al redil monárquico (señalado por el “brazo incorrupto” de Santa Teresa) siguiendo la “estela divina” de sus antecesores.

Si con Fernando VII y siguientes reyezuelos el pueblo español conquistó la mordaza y las ataduras que los afrancesados deploraban, con el dictador Franco y la actual monarquía este pueblo las tiene ahora más apretadas que nunca, aunque la morfina del olvido no le permita reconocerlo.

“De aquellos polvos, estos barros”, se dice. En 1808 el pueblo español perdió no sólo la Guerra de la Independencia, también perdió la más importante, la de la libertad.

Pregunta idiota que se me ocurre esta semana: Si a los españoles que se opusieron a la ocupación francesa se les llama patriotas, ¿por qué a los iraquíes que se oponen a la ocupación norteamericana los llaman “terroristas”?

Agustín Mora

09-05-08





domingo 13 de abril de 2008

“Ya te vale”, un rollo para adultos




Un programa con niños debería estar siempre bien. La inocencia, la espontaneidad y esas historias para bien dormir. Lo único que puede hacer naufragar un programa con las tiernas criaturitas es, precisamente, lo que hagan los mayores. El precedente más ilustre y exitoso de este tipo de formatos, aquel “Juego de niños” que condujeron modélicamente el simpático Ignacio Salas o el taimado Javier Sardá, mantenía un equilibrio entre las ocurrencias infantiles y la atención del adulto. Y eso que había de por medio todo un lío de “gallifantes”. “Ya te vale” cojea torpemente de esta pata: los adultos están metidos con calzador.

No se entiende que un programa con cincuenta niños en el plató comience a las diez de la noche. ¿Lo del vamos a la cama no tenía que sonar una hora antes? Todavía hay algo mucho más espinoso. En los cincuenta niños del plató en la noche de estreno, las fisonomías orientales y los colores morenos estaban ausentes. Eso sí, en las respuestas por colegios se incluyeron un par de niñas en sintonía con la España de la inmigración. Un reparto bastante rácano. No quiero ponerme agrio nada más empezar este nuevo espacio con la chiquillería, pero ya les vale.

Entre Gemma Nierga y los chavales hay sintonía evidente. Estopa están de promoción, y allí salieron de invitados. Son simpáticos siempre, pero aquí no pintaban nada los hermanos Muñoz. Monserrat Caballé estuvo emotiva, se le soltó la lágrima al recordar a su esposo. ¿Esto a qué venía? Lo de Mercedes Milá chupando cámara es totalmente predecible. Ella es así de natural. Este rollo del lado humano de los personajes será muy socorrido, pero fundamentalmente es eso: un rollo.

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jueves 10 de abril de 2008

“Plan América”, una de aventuras



Una selva en la que no hay que usar mosquitero, ¡cómo mola! Se puede dormir sin camiseta, ¡yupi! No hace falta llevar el conveniente surtido de gadgets de supervivencia de Coronel Tapioca. Eso sí que es raro. Sin embargo, no fueron estos deslices graves en la nueva serie “Plan América” (TVE 1), que esencialmente huye del horror de la telecomedia española de éxito: familias y vecinos vociferantes esparciendo fuego de caspa graneada en nuestros inermes hogares.

“Plan América” va hacia otra realidad: cooperantes en una zona indeterminada de Sudamérica con el molesto fuego cruzado de paramilitares, guerrilleros y fuerzas del gobierno. Golpes, tiros, muertos: acción y aventura. Esto está bien. Al mando de la misión médica, Pepe Sancho, todo un actor de carácter con un papel a su medida. Cínico y humanitario, Pepe exhibe su acostumbrada mala leche con fuerza eficazmente persuasiva, o no. Suelta unas palabrotas que tiembla el misterio. Y, ajá, pillín, el añoso médico tiene un lío con una jovencita monísima. Afortunadamente, la jerga médica está racionada.

Ya sea en urgencias o en la jungla, si hay médicos, hay ligoteo. A la intrépida doctora vasca le hace tilín el apuesto jefe de los guerrilleros con su cuidada barbita y su uniforme a estrenar. Es su segundo error. El primero, que casi le cuesta a la chica ser violada por un bruto, fue llegar a la zona de combate con un pañuelo palestino y una camiseta del Ché. Menuda panoli. El día ha sido duro. Por la noche, mientras los guerrilleros montan guardia, los cooperantes bailan cumbias desenfadadas. La sentimental jefa de la misión pagará el pato de tanto relajo. Un tiro en la cabeza acaba con ella en el primer capítulo.