domingo, 24 de febrero de 2008

Juan Moneo "El Torta": "El cante me hace sentir puñalás"




Cante salvaje, flamenco a bocajarro, arte sin afeites: Juan Moneo “El Torta”. Tras casi quince años sin grabar, “El Torta” reaparece con el CD y DVD “Momentos”. Dice que es un cantaor rebelde, que no le interesa la política. Han sido años duros de vivir la noche hasta quemarse, de pelea con la heroína de la que hoy se desliga cantado sentimientos positivos. Este gitano de Jerez de la Frontera canta desde la verdad, citando al duende, en ese sin vivir suyo que es su manera de expresarse. Este flamenco sin domesticar ofrece un arte genuino, una forma desatada y primitiva de interpretar.

-¿Por qué no ha grabado en estos años?

-“Cogí un poco de depresión. Los amores, la bebida… La noche es muy mala. Nunca se puede decir de esta agua no beberé, pero estoy montando la guardia y no dejo entrar al diablo en mi templo. La culpa de no grabar, en un alto tanto por ciento, la he tenido yo. Ahora me encuentro mejor que nunca. Pero lo que has ganado en varios años, lo puedes perder en una noche, en milésimas de segundo. Hay que estar vigilante. La noche es hipocresía, cuatro botellas de whisky, cuatro rayas, la heroína y un “pink floyd”. Por la mañana, todo es mentira”.

-¿Su denominación de origen está en Jerez?

-“San Miguel es mi cuna. Ese barrio me lo ha dado todo. Yo me iba de jugar a la pelota para escuchar cantar a mi abuelo. Empecé a cantar en la calle a los 12 años. En cada sitio había una fiesta, y tenían que venir a recogerme porque yo de ahí no me iba. Para mí es importante haber escuchado allí a Tío Borrico, a Terremoto… La persona que lleva el flamenco en los genes muere echando espuma por la boca, pero cantando. Yo he tenido el privilegio de escuchar aquella gente. Ahí aprendí a levantar al público”.
-¿Sus maestros?

-“Admiro a mi amigo Jose Menese, porque siempre ha cantado puro. La baraja tiene cuatro reyes y cuatro ases, los míos son Mairena, Terremoto, Sernita, Manuel Moneo, Manuel Agujetas, Tío Borrico… Y Camarón, que se sale por los poros, que liga con todas las cartas como el comodín. Después de Manuel Torre y Antonio Chacón, que ya están en malvas, nadie ha hecho tanto por el cante como Antonio Mairena, que puso el cante en dinero. Después llegó el “bicho”, que es Camarón, y revolucionó todo esto. Gracias a Camarón los aficionados son ya planetarios”.

-¿Hay que darlo todo en el cante?

-“El cante me dice tanto que siento que me da puñalás. Es muy fuerte. El cante flamenco es una tragedia, una quimera. Ahora me atrevo a hablarle al cante como a un amigo. Yo sin el cante sería un bulto. Mi pena es tan grande, que cuando canto mi pena, mi voz se hace sangre. Cuando las cosas me salen bien no me importaría morirme en ese momento. Luego lo pienso y digo: quita”.

-Le canta unos tangos a su paisano Luis de la Pica

- “Luis era como un niño chico. Era romántico, poeta, bohemio, buena persona…En la última mitad del siglo no ha habido un cantaor con más personalidad y estilo que Luis de la Pica. Fue un innovador, todo amor, flores, besos, quiéreme que yo voy detrás… Ahora que le hemos perdido es cuando se le valora más”.

-¿Ya no vive en Jerez?

- Ahora vivo lejos de Jerez, en un pueblo pequeño de la sierra madrileña. Estudiar es repasar a los maestros, sentado en casa, con los cascos puestos y escuchando. Luego me voy al monte y me pongo a chillar. Canto a la naturaleza, los pájaros, la nieve… Arriba, en el monte, donde no me ve nadie, pero abajo, en el pueblo, se ha escuchado, ¡ojú! Yo soy un cantaor imprevisible, de inspiración”.

-¿Cómo construye sus cantes?

-“Las letras las pienso y me las aprendo, no las grabo porque todavía no me he comprado un magnetofón. Cuando una letra me gusta, estoy toda la noche con ella de acá para allá. Pongo las letras en la memoria. Algunas veces, como ya no tengo la salud que tenía con 30 años, le digo a mi mujer que lo apunte. Si yo hubiera podido estudiar música, sería el rey”.

-¿Le queda mucha vida a este arte?

-“El flamenco ahora yo lo veo bien, aunque hay muchas cosas que están vendidas y compradas. Hay pocos cantaores de masas, cantaores de transmisión. Transmitir es cuando el público no te oye más que a ti. Tengo el presentimiento que dentro de veinte años el flamenco de verdad habrá desaparecido, que se habrán perdido los condimentos y la salsa, que es el llanto y el sufrir. La gente seguirá sufriendo por desnudar a una mujer, quitarle botón a botón, cantar porno, hacer un videoclip en la cama.. El flamenco se ira desvirtuando”.

Juan Moneo “El Torta”

Familia. Nace Juan Moneo “El Torta” en el muy flamenco barrio de San Miguel, Jerez de la Frontera, en 1953. De la gitana estirpe flamenca de los Pacote, es hermano de también cantaor Manuel Moneo.

Maestros. Su línea es la del flamenco clásico. Marcado por la admiración hacia la obra y la persona de Antonio Mairena.

Reconocimiento: Gana en 1972 el Premio de Soleares del Concurso de Mairena del Alcor. No lo recoge en persona por vergüenza.

Estilo: Su cante refleja una forma de vivir. Su experiencia con las drogas queda reflejada en las bulerías “Heroína”.

Otras referencias: Fuera del flamenco, artistas que le ponen en trance son Louis Armstrong y Pink Floyd.

Discografía: “Luna mora” (1990), “Colores morenos” (1994) y “Momentos” (2007).



Publicado en Público