lunes, 7 de enero de 2008

metal y casta cantaora. Esperanza Fernández



Hay una genuina expresión flamenca que no se pierde, pero que crece con los tiempos. Esperanza Fernández pertenece a una familia gitana que ha llevado el flamenco por todo el mundo. Hija de Paco Fernández, hermana del tocaor Paco y del bailaor Joselito, Esperanza participo en la experiencia WOMAD, los festivales de “músicas del mundo” amparados por Peter Gabriel. Pero ha sido encumbrada por espectáculos como “Amargo”, de Mario Maya, la participación en la VII Bienal Flamenca de Sevilla, junto a Enrique Morente, o “El amor Brujo” de Falla, cuando despuntó su la talla de cantaora. Hoy Esperanza Fernández es uno de los más sólidos valores del cante.

Esperanza, en su disco "recuerdos", Dos canciones retoma que fueron gloria de la copla andaluza “Manolo Reyes” y “Antonio Vargas Heredia”. También se enfrenta a la interpretación en romanó del himno de los gitanos “Gelem-Gelem”, que acompaña el jondo piano de Dorantes. Todo lo demás de este “Recuerdos” es flamenco clásico hecho con el pulso actual que aportan las guitarras de José Antonio Rodríguez, Miguel Angel Cortés y Paco Fernández.

Momentos cumbre de profundidad son las interpretaciones recogidas en directo por soleá, seguiriyas y cantiñas de Pinini. Un disco trabajado durante largo tiempo con el Esperanza quiere expresar la plenitud de su momento actual. Lo ha conseguido. Gustará a los buscadores de purezas ancestrales, a los curiosos por un arte que no necesita ninguna justificación. Es música grande, buena, sincera, contagiosa.

Artista
Nacida en Sevilla, en 1966, Esperanza Fernández se forjó tanto en el ambiente familiar como en las academias sevillanas de baile de Pepe Ríos y Manolo Marín. Siguiendo la huella popular abierta por la familia Montoya, los Fernández encendieron en escena su fogata artística. Una cantaora larga, con brió, centrada en un flamenco sin filigranas.

Publicado en Público