sábado, 24 de julio de 2010

Christian Scott: "Detrás de cada música hay una vida que contar"




Leo tonterías sobre Christian Scott (Nueva Orleáns, 1983). Las escribe, como es natural, el más tonto de todos los tontos que escriben y opinan de jazz. Hay halagos que pueden hacer más daño que una calumnia. O que una puñalada. Cuando se exalta la impertinencia por encima de cualquier otro valor, ya sabemos que el que habla es un necio con albardas. Ya sabemos de quien estamos hablando.

Con motivo de la publicación de su nuevo disco "Yesterday You Said Tomorrow", Christian Scott ha declarado: “Quería crear un telón de fondo musical que hiciera referencia a todo lo que me gustaba de la música de los años sesenta –el segundo quinteto de Miles Davis, el cuarteto de Coltrane, la banda de Mingus– unido a la música de gente como Bob Dylan y Jimi Hendrix. La música de esa época simplemente tenía más profundidad, ya se tratara de jazz, de rock o de lo que fuera. El clima político y social en la época estaba mucho más cargado y había unos cuantos músicos que no tenían miedo de hacer referencia a ese clima en su trabajo. Los que hicieron eso –y al mismo tiempo cautivaron a las personas de un modo que dejaba constancia de su propia humanidad– fueron los que acabaron durando más tiempo”.

Frente al micrófono de mi amigo Pablo Sanz, Christian abunda en ese punto de partida. Y aprieta el pistón un poco más. Estas son las preguntas de Pablo y las respuestas de Christian. Las tomo prestadas del diario El Mundo, publicadas el 26 de junio de 2010.

Pablo: Está claro que, más que la perfección del sonido, lo que le interesa es sobre todo la creación. ¿Se reconoce en el jazz creativo de los sesenta?

Christian: Sí, por supuesto. Me siento influido musical e ideológicamente con los máximos creadores de aquella década, desde Mingus, Coltrane y Miles Davis a Pete Seeger, Bob Dylan y Joan Baez. Eran tiempos en los que lo creativo se imponía sobre todo lo demás y, encima, eran artistas con un gran compromiso político y social. Esa combinación de compromiso político y creación me parece fundamental, porque los artistas tenemos un escenario y un micrófono que la gente normal no tiene. Y debemos formar y divertir, sí, pero también denunciar, reivindicar, luchar.

Pablo: Vamos, que el arte por el arte no vale para usted...

Christian: No es que valga o no valga, la cuestión va más allá. Debe ir más allá. Detrás de cada música hay una vida que contar y el artista no puede obviarlo, en caso contrario, permanece en una burbuja en la que sólo hay aire para él. ¿Cómo podemos los artistas callarnos ante la injusticia, la desigualdad, el autoritarismo, la falta de humanidad? Somos unos privilegiados, porque podemos amplificar el mensaje de personas anónimas, en las que nos reconocemos por sus problemas, nos solidarizamos... No vale con pintar un hermoso cuadro para colgarlo sólo en tu casa. Hay que crear, vivir y comprometerse.


Eso es ir al tuétano de la cuestión. Luego hay que probar las palabras con hechos.
Aquí están los hechos: Christian Scott en Newport. Y los musicazos que forman parte de su aventura: