domingo, 16 de mayo de 2010

Tribunal Supremo: pateando culos, pateando caras



Lo horroroso de la derrota de la II República, 70 años después de la victoriosa barbarie, es que seguimos cautivos y desarmados.

Además de los males sufridos en las carnes del juez Garzón, el ensañamiento con que está siendo castigado por el Tribunal Supremo tiene una consecuencia letal para las personas decentes. La patada en el culo de Garzón, por un rebote nada casual, nos ha dado en plena cara a unos cuantos. A Garzón se le castiga por haber investigado la trama Gurtel , a la banda criminal GAL y por intentar reparar las lesiones infligidas al género humano por la sublevación criminal y fascista de Francisco Franco y la posterior secuela homicida de su dictadura. También se castiga a Garzón por haber alcanzado en estos y otros empeños una notoriedad que ofende a algunos de sus colegas jueces, a unos especímenes funestos que sí han demostrado ser descarada y provocadoramente prevaricadores. La patada en nuestra cara es sólo fruto de que para esta basura de justicia somos una mierda pinchada en un palo, sin más. Todo esto pone muy mal cuerpo.

Terapia a seguir: apretar un huevo contra el otro.
(Un tratamiento de choque con escasos resultados hasta la fecha)

Medidas higiénicas: ¡Mano dura con la judicatura!
(Un sueño imposible con esta pesadilla de administración de justicia)