miércoles, 14 de noviembre de 2007

Compay Segundo. Centenario



“Compay Segundo. Cien años”, un cofre que celebra el centenario del sublime sonero cubano. En Cuba se realizarán festejos oficiales, se inaugurará un monumento funerario que llevará escritas las palabras de Compay: “Sonríele a la vida, en las buenas y en las malas”. De España afirmó que era su segunda patria porque sus primeros juguetes se los regalaron los gallegos que trabajaban en la misma mina que su padre, el sargento Panchín. Cordial, sagaz, simpático, caballeroso, pícaro… El creador de “Chan Chan” vivió varias vidas. La más conocida es la de músico. Se regía por un principio: “Que el hombre sea amigo del hombre”.

Francisco Repilado fue compositor, cantante, guitarrista, clarinetista y bongosero. Inventó el armónico, instrumento híbrido de la guitarra española y el tres cubano. Con una jovialidad envidiable al coronar la ancianidad, Compay vendió millones de discos en el cambio de siglo. Fue en 1997 cuando el gran Ry Cooder decidió afrontar el proyecto “Buena vista Social Club”, que Compay Segundo volvió a “estar en fama”. Esta expresión le gustaba especialmente al autor de “Yo vengo aquí”, pieza que compuso siendo un muchacho de 15 años.

Focalizada en torno a la venerable figura de Compay, el disco y la gira mundial de “Buena Vista Social Club”, recogida cinematográficamente por Win Wenders, se reunió la flor y nata de la música tradicional cubana: Omara Portuondo, Pio Leyva, Ibrahim Ferrer, Puntillita, Cachaíto, Manuel “Guajiro” Mirabal y Barbarito Torres. El son cubano volvía a conquistar el planeta, giraba en la misma galaxia escénica que el jazz y el rock.

Pocos años antes, Ry Cooder estaba alumbrando esta idea. Me lo contó en el Hotel Nacional de La Habana. Estaba grabando por esas fechas con los Chieftains, en los estudios EGREM, y añoraba su juventud, en los primeros años 60, cuando llegó a Cuba por otros motivos y descubrió el son gracias a Ñico Saquito. En esos mismos días, Compày rme abría las puertas de su casa, sita en Calle Salud –título de su notable disco de 1999-, en Centro Habana. Por la noche, ese barrio, en el corazón habanero, estaba en la más absoluta oscuridad, cosa de los persistentes periodos especiales. Pero de día, como si estuviéramos viviendo dentro de una película, Compay paseaba saludando a sus vecinos con una mano puesta en el ala de su sombreo y sosteniendo con la otra mano su cigarro puro. Todos le conocían y querían.

En la mesita de noche de Compay, junto al vaso de agua, había un papelito con versos y algunas notas musicales escritas. Ese papelito lo llevaba el sonero de día en el bolsillo de su guayabera. Había aprendido a escribir música de joven en su provincia, siendo clarinetista de la Banda Municipal de Santiago. Francisco Repilado me dijo entonces: “Yo creo que no me voy a morir nunca”. Y reveló el secreto de su longevidad: “Comer carnero, beber ron con moderación y fumar un cigarro habano diario. Tengo 86 años y con novia; vive en esta misma calle, dos cuadras más abajo”.

Habiendo sido guiado en el oriente cubano por el mítico trovero Sindo Garay y hermanándose en La Habana con el legendario Ñico Saquito, Compay se hizo un nombre en la capital en los años 30. Doces años estuvo en el grupo de Miguel Matamoros, tocando el clarinete; allí coincidió con el inmortal Beny Moré. En los años 40 y 50, con Lorenzo Hierrezuelo, formó el dúo Los Compadres. Fue la primera vez que estuvo en fama. Participó en algunas películas, a caballo entre Cuba y México. En los años 60, con el paradójico olvido de la música tradicional cubana por parte de la Revolución, Compay dejó la música y se ganó la vida como tabaquero. Dicen que vivió en China. Elíades Ochoa le rescato en los años 90. Y antes de la aventura de “Buena Vista Socval Club”, hay que ser justos, quien redescubrió a Compay Segundo fue Santiago Auserón, que le grabó y produjo el formidable doble disco “Antología”, en 1995.

En 2001, Compay lanza el álbum “Duets”, donde se reune con un puñado de estrellas de diversos ámbitos de la música internacional: Charles Aznavour, Khaled, Cesaria Evora, Pabo Milanés, Silvio Rodríguez, Martirio, Raimundo Amador, Féliz Valoy, Omara Portando, Eliades Ochoa, Lou Vega y Santiago Auserón. También estaba Antonio Banderas. Los última década de gloria en la vida de Compay Segundo está recogida en los tres discos del cofre “Cien años”, a los que acompaña un magnífico DVD con videos, entrañables reportajes y las grabación en vivo de un concierto en el teatro L´Olympia”, de Paris, celebrado en 1998.

Datos
Francisco Repilado Muñoz nació en Siboney, el 18 de noviembre de 1907; murió en La Habana, el 13 de julio de 2003. España le descubrió en los primeros años 90, cuando llegó a Sevilla para participar en “Los encuentros entre el flamenco y el son cubano”. Allí compartió escenario con el también veterano cantaor flamenco Chano Lobato. Un referente de ambas vidas fue el tema “La negra Tomasa”. Antes de ser clutado por Ry Cooder para la mundial aventura “Buena Vista Social Club”, nuestro Santiago Auserón fue el auténtico descubridor del oro de Compay, grabándole la imprescindible obra “Antología” (1995).

Puclicado en Público